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Cansado

| 13 julio 2010
Y sin saber por qué.
No “por qué”... eso está claro, si no exactamente cual de todos los “por qué” ha sido el que ha colmado el vaso. 
El que ha hecho que otro post caiga por estas páginas, que últimamente están casi tan abandonadas como el que escribe.
¿Estaré cansado de trabajar para vivir?
  • De ir de sol a sol aporreando un teclado, pateando escaleras, quemando la oreja con el móvil.
  • De ir ko desde la mañana, por no haber podido descansar de forma razonable.
  • De no tener tiempo para mi, ni para ti, y el poco que tengo, toca usarlo en descansar. O intentarlo.

¿Estaré cansado de vivir a medias?
  • De estar a caballo entre dos ciudades.
  • En una, que aprender a decir algo sea tarea inhumana (como se pronuncia la R con ^ al reves!!!)
  • En otra, que veo mucho menos de lo que me gustaría.
  • De tener gente solo a un lado, el otro, y echarles de menos.

¿Estaré cansado de intentar mantener conversaciones unilaterales?
  • De charlas que solo existen mientras escribas. Y no siempre.
  • De ver que gente que te importa, no da un duro por ti. Y me pregunto ¿por qué me importan entonces?

¿Estaré cansado de andar en círculos?
  • Y no quererlo. Querer cambiar las cosas. Salir de la rutina. 
  • Y al final, ver que todo sigue igual. La misma mierda en la oficina. Y si tuviera vida fuera, también.

¿Estaré cansado de que me tomen por tonto?
  • De que me den palmaditas en el hombro. De palabras necias que hacen que mis oidos no sean sordos, si no que casi quieran vomitar.
  • De que la gente se crea que el reconocimiento vale algo en este contexto.
  • De tener que dar la vida, el alma e, incluso, los huevos...por que no se espera menos de mí, simplemente.
  • De tener que entrar peregrinando en los Headquarters, rodillas hincadas, dando gracias por la oportunidad de vivir de “vacaciones pagadas” que me brinda “la casa”.

¿Estaré cansado de buscar?
  • Buscar sentido a este ritmo, esta “vida”, estas condiciones.
  • Buscar algo que me haga sonreir cada día. aunque sea una vez.
  • Buscarte detrás de cada sonrisa para, evidentemente, no encontrarte.

No lo sé. Definitivamente no sé qué me cansa. Igual es un poco de todo. Igual no es nada de eso. 
Pero estoy cansado. Y sin saber por qué.



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Esclavitud siglo XXI

| 31 mayo 2010
De nuevo encima de algún punto de Europa, entre Madrid y Praga, rumbo a unas nuevas semanas de trabajo internacional. A trabajar dicen.

Objetivos, reuniones y acuerdos dicen. Y da gracias de la oportunidad de curtirte que tienes chaval.

Miserias, latigazos y galeras digo.

La miseria colectiva de la esclavitud sigue plenamente vigente, legalizada vía contratos y hecha individual, que es mas manejable en caso de que salga un subversivo por el camino.

Algo ha cambiado la cosa, seamos justos: ya no se va hacinado en un barco, si no en un avión, las cadenas las han cambiado por corbatas, los remos por portátiles y los tambores marcando el ritmo por planificaciones en project (y de paso te ahorras al que tamborilea, que estamos en crisis).

Las muescas o cicatrices de curtido en el lomo se cambian por millas en la tarjeta de fidelidad de alguna compañía aérea o en líneas de curriculum.

Eso si, el que reparte los latigazos sigue estando, hay cosas que no cambian.

Como no cambia tampoco el mantenerte vivo lo justo para q trabajes (lo llaman dietas). O mejor, como al Lute, camina y revienta (ahora es el burnout, y hasta esta bien visto tener uno de vez en cuando, que cosas), sera por carne... como decía el gran Rosendo "en la esquina de mi calle encuentro otro mejor" (lo llaman rotación laboral)

Allí marchamos, cantando para dentro (los blues y canción étnica se ha cambiado por iPod y mp3) olvidando lo que nos espera, convenciéndonos de qué?

¿De que serás un madrileño por el mundo?
¿De que serás algo (lo que sea)?
¿De que compensa no tener vida por cuatro duros?

Yo llevo 17690 millas, tres líneas y un burnout en ciernes dándole vueltas...y no lo veo.

Lo único que compensa es ver a los padres orgullosos de su niño grande. Bendita ignorancia.

Lo único que veo, es que no veo a casi nadie.
Lo único que tengo, es que no tengo casi nada...

Me despido, pues el iRemo del siglo XXI con sus teclas iluminadas reclama a su esclavo (ahora se llaman consultores...)








Dedicado a tod@s los que me gustaría tener aquí cerca.

- Escrito desde algún sitio cualquiera.

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OK703

| 18 mayo 2010
Mucho ha pasado desde la ultima estela. Mucho ha llovido, mucho ha cambiado.

El tiempo, efectivamente, pone todo en su sitio. Nadie dijo nada de si ese sitio nos gustaría o no. La sentencia deja entrever la respuesta.

Y todo para nada, cambios para ver que sigues en el punto de partida, con alguna cicatriz más, con algún teléfono que vuelve a no sonar, con alguna cara que vuelves a no ver.

Todo para darte cuenta de que da igual como te vendas, eres de una forma. Para darte cuenta de que hay cosas que no se eligen.

Y todo para ver que aunque el cerebro puede razonar, entender, incluso engañarse, los sentimientos no.

El tiempo, efectivamente, es un poco hijo de puta.

Mucho tiempo aun ha de pasar.




- Escrito desde algún punto indeterminado sobre los Alpes
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Flor de Loto

| 19 febrero 2010
Hoy no tengo muchas palabras para contar nada. 

Siento el post atípico. Aunque teniendo en cuenta quien pueda leerlo...como para justificarme. jeje.

Hay veces que aunque estés a 10cm de lo que más quieres daría igual que estés a años luz.
Hay veces que aunque desees algo con todo tu alma no lo puedes tener.

Hay veces que no sabes que hacer.
Hay veces que, simplemente, las cosas no salen como te gustaría que salieran.

Y hay veces que darías lo que fuera por cambiar eso. Y en esos momentos estaría bien no tener que perder, poder arriesgar por una flor de loto, sin miedo a qué caiga en el camino. Ni quien.

Hay veces que no puedes hacer nada.

El grupo me pone el estómago pared con pared, pero hoy me viene al pelo. Con dos gintonics me siento en sintonía con Bunbury y todo.

Nunca fue tan breve una despedida
nunca me creí que fuera definitiva
nunca quise tanto a nadie en mi vida
nunca a un ser extraño le llamé mi familia

Nunca tuve fe en mi filosofía
nunca tuve yo ni gurú no guía
nunca desprecié una causa perdida
nunca negaré que son mis favoritas

Nunca una llama permanece encendida
nunca aguanté su calor
nunca más, nunca más de un día
nunca desprecié ser un alma invadida
hasta que vi frente a mí por quién yo moriría

Esta es mi flor de loto
y yo era su sombra
esta es mi flor de loto
mi mundo no se aclarará
tanto vagar para no conservar
nunca nada

Querrás tu rectificar
las líneas de mis manos
¿quién esparcirá al azar los posos del café?
¿Y qué decía la bola de cristal
cuando echó a rodar?
¿Qué más puedo necesitar?
Tengo algo que perder
¡no puedo perder!

Flor de loto
flor de loto
flor de loto
fácil es buscar
fácil no encontrar

Querrás tu rectificar
las líneas de mis manos
¿quién esparcirá al azar los posos del café?
¿Y qué decía la bola de cristal
cuando echó a rodar?
¿Qué más puedo necesitar?
Tengo algo que perder
¡no puedo perder!


El vídeo aquí:



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Ocho Horas 15:00

| 14 febrero 2010
De no ser porque ibas de negro, habrías parecido tan gris como ellos. Pero ibas camino del restaurante, pensando en un rostro que tantas alegrías te había dado. Quemándote ya el día en el pecho, la verdad.

Por el camino te pones a pensar, a recordar momentos, lugares, situaciones. En cómo estás. También tienes trabajo y esas cosas, pero quedan en segundo plano al lado de esto. 
De pronto llegas al restaurante. Te quedas mirándolo, pensativo, como asustado. ‘Lo recordaba distinto’ murmuras, mientras abres la puerta.

–    ‘¿Perdone, es este el restaurante “Amoedo”?’ resuena una voz.
–    ‘Sí’, respondes. ‘Justo está aquí…’ te quedas callado al levantar la vista.
–    ‘¿Tan fea vengo?’
–    ‘No, para nada’, respondes mientras la contemplas sonriente. ‘Para nada’ repites.
–    ‘Tu tampoco estás mal’, le dices mientras la coges por la cintura y le das un beso.


El maitre carraspea levemente para hacerse notar, y tras un parpadeo te percatas de su presencia.

–    ‘Buenas tardes, ¿tiene reserva?’.
–    ‘Sí…’ le confirmas mientras le das la tarjeta.
–    ‘Muy bien, ¿mesa para uno?.
 
 
 
–    ‘Sí... como siempre’ respondes mientras la realidad te cruza la cara de golpe.
 
Derrotado, zanjas el tema diciendo:
 
–    ‘Esta vez no deje el segundo servicio de mesa...sé que no vendrá nadie'
 
 
 
 
FIN
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Dedicado a todos los que echan algo de menos un día como hoy, no por ser hoy, si no porque hoy es imposible evadirte de ello.
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Ocho Horas... 14:45

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Vas bien de tiempo. ‘Menos mal que me he ido antes, si no, el atasco me lo como fijo’. A la hora que has salido no has tenido problemas, lo único Madrid, que ya se sabe, es un caos para cualquier vehículo, pero tampoco te has retrasado mucho. ‘Solo falta buscar aparcamiento’, te dices mientras giras en el semáforo para entrar en la calle del restaurante. Ni te lo piensas, enfilas al parking subterráneo y lo dejas ahí. ‘Solo por no malgastar el tiempo prefiero pagar los 3€ o 5€ que te cobren.’

La zona no era especialmente bonita: ni las moles grises de las oficinas, ni los árboles que quedaban en pie la hacían atractiva. En todo caso, la helada que cayó hacía que los espejos que se habían creado en el suelo reflejasen algo del azul del cielo, ofreciendo un contraste interesante. Era una calle más, en definitiva, por la que cada día pasaban cientos de grises personas sin siquiera saber que nombre tenía.
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Ocho Horas... 14:12

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Ya es hora de marcharse. Es un poco antes de tu hora, pero no quieres pillar atasco, así que te vas preparando. 
Un rápido vistazo a tu puesto pone las prioridades: lo primero es recoger la mesa. El orden del principio del día es caos a estas horas ya. Solo el post-it que enmarca el monitor refleja algo de lógica y paz. Con la habilidad de todos los días, logras recoger la mesa de una forma más o menos limpia y práctica: práctica para no tener que el lunes sacar todo de nuevo, pero también limpia para no entorpecer al personal de limpieza. Tras apagar el porátil, te despides de tus compañeros, mientras recoges el abrigo.

–    ‘Bueno, dama y caballero, que pasen un buen fin de semana, que el que habla, se larga ya’.
–    ‘Lo mismo digo, pásalo bien’, te responde un compañero.
–    ‘Eso, hala, tira  a comer por ahí’ te pica Alba.
–    ‘Sip, y tu a ver si cae  algún pincho el fin de semana, ¿eh?’ le contestas.

Entre risas y demás despedida, te abrigas, mientras revisas qué te olvidas esta vez: ‘Móvil, cartera…llaves’. Están en el cajón, las recoges y cierras la pantalla. Media vuelta y camino del ascensor.

–    ‘Adiós Caballero’ te despides del gerente.
–    ‘Hasta el lunes, descansa, que te lo has ganado’, te responde con gesto de cansancio, pero con una sonrisa en la cara.

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Ocho Horas... 13:00

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‘PRUEBALO AHORA’. 
El mensaje no podía ser más escueto, con las mayúsculas típicas del que las usa para trabajar y las ve como letras normales. 
Efectivamente, ahora sí funciona. No preguntas, te limitas a contestarle ‘OK, funciona ya. Gracias’. Las palabras sobran en estas ocasiones. Algo habrá visto que no estaba correcto, y ya está arreglado. 
Así funcionan los equipos, hay que confiar en los demás. Lo malo es cuando el equipo no es bueno. Te acuerdas de otro programador de Oracle, que tenía principios de grandeza y nunca era su parte la que podía fallar… en fin. ‘Ya pasó’ piensas.

Te enfrascas con las otras pruebas y sigues anotando los checks con el marker en el cuaderno. ‘Qué bonito queda todo correcto, o corregido al menos’ te dices mirando el reloj.

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Ocho Horas... 12:45

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El día se despertó frío. Y el día se había quedado frío. No se habían equivocado los hombres del tiempo: ni el Sol, asomando con fuerza cuando las nubes se despejaron poco antes de las diez de la mañana, ha podido hacer nada contra las bajas temperaturas. 
Los témpanos en las cornisas, el hielo de las fuentes, hijos de la helada de la noche anterior le desafíaban, orgullosos de su aguante. No ocurría así con la gente que había por la calle: todos bien abrigados y sin pararse más que lo necesario, soltando pequeñas vaharadas al respirar. 
De no ser por el movimiento que se apreciaba dentro de los edificios y el burbujear de los coches que cruzaban de vez en cuando por la zona se diría que era una calle fantasma. ‘Aquí dentro se está bastante más a gusto’ piensas.

–    ‘Ya te digo. Dime, ya me puedes preguntar eso’.
La voz te ha sorprendido. Has debido pensar en voz alta. Te das la vuelta y dejas de mirar por la ventana.
–    ‘Si posiblemente no sea nada, Varona, pero por si acaso, ¿puedes revisar el PL que devuelve los datos de las condiciones para que un perfil tenga o no un gráfico asociado, y asegurarme que devuelves 0 si no hay datos?’
–    ‘Si tranquilo, en breve te lo mando’.
–    ‘Gracias tío, eres mi Oráculo.


Mientras se aleja hacia su sitio le oyes replicar sonriente: ‘menos coñas, Druidaman…’. Buena gente. Se encarga de llevar la Base de Datos de la aplicación y es el amo de las tablas. Generalmente no te gusta ser muy plasta con los fallos en lo  que no está muy claro de quien es la culpa, pero como llevas media hora buscando uno y no lo encuentras, has supuesto que puede estar involucrada en el ajo la base de datos.

Marcas en el cuaderno ese fallo para repasarlo cuando Varona te avise y miras el reloj. Para la una lo tendrá hecho más o menos. Te quedan dos puntos por verificar y acabas la jornada. ‘Enga, que esto está hecho’.

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Ocho Horas... 11:30

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‘Si al menos supiese que no va a funcionar nada, podría recoger y cerrar el chiringuito, pero así no hay manera, que forma de perder la mañana…’ piensas, mientras contemplas la pantalla, trabajando a ratos –cuando se puede– y, todo sea dicho, sin concentración.

Ha sido una semana larga. Demasiado. El jaleo de la entrega te ha encadenado a tu puesto de trabajo durante más horas de las que recomiendan los médicos, y te has ganado, al menos, una medalla en marcha por los kilómetros hechos pasillo arriba y abajo: al baño, a la sala de café…y también de trabajo: a reclamar iconos, gráficos –cds también– al diseñador “popie-sinies”, como él dice, que tenemos asignado. El caso es que entre “esta capa me la subes”, “este servicio me lo capas”, “esta pantalla tenía que estar para ayer”… suma y sigue, casi no has tenido tiempo de estar a nada que no sea trabajo, y lo echas de menos, aunque los días pasan más rápido así. En un vistazo a la pantalla ves que están empezando a salir una serie de datos conocidos, parece que toca otro paréntesis de trabajo.
 
Aunque no estás centrado. Perdido en tu mundo de recuerdos… notas que te están llamando.

–    ‘EEEEEHHHHHH!!!!’ ‘¿Hola? ¿Estás ahí?’ te llama Alba.
–    ‘Sí, ya sí, perdona, estaba en mi mundo. Dime’.
–    ‘Nada hombre, si se  veía donde estabas.’ Se ríe. ‘Que decía si te apuntabas al pincho, ya he quedado con estos abajo a menos cuarto’.
–    ‘Gracias, pero no. Parece que el servidor arranca y hay que revisar la entrega de ayer. Prefiero sacrificar el pincho y asegurar la comida, no os lo toméis a mal, ¿eh?’.
–    ‘A ver… Si estuviese aquí éste te crees tú que me iba yo de pincho con vosotros… con el suyo me vale’ te contesta divertida.
–    ‘¡Hala! ya soltó la burrada del día: Alba 1 Coleta 0… de momento, eso sí’ ‘ vocifera el Coleta de fondo.
–    Anda, luego me contáis, ¡Hasta Luego!’.
–     ‘Bye’    

Todavía riéndote te vuelves para la pantalla y te enfrascas en el aburrido mundo de las pruebas y validaciones. ‘Sí, yo creo que me da tiempo a acabar antes de irme’ evalúas mientras observas las que te quedan por comprobar.
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Ocho Horas... 10:23

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‘¡Esto es una puta mierda!’. 
 
El brusco comentario te hace volver al trabajo. En tu pantalla todo está en orden –ni correos ni alertas nuevos–, salvo el girar constante del puntero del ratón –aun no has podido conectarte al servidor– y levantas la cabeza de tu puesto. Ante la imagen no puedes hacer más que sonreir. 
Alba y Mario, dos compañeros, están encenagados mirando su monitor. Mario, de hecho, está con el brazo estirado, señalándolo,  y no se han dado cuenta de que les observas. Te levantas y te acercas, a ver que pasa, aunque lo sabes de sobra. Hoy ha sido “otro de esos días” en los que no se puede hacer prácticamente nada…cosas del CAR3, la máquina en la que trabajas. Que bien podía llamarse GUADIANA, ahora funciona, ahora no. Piensas en las horas y horas sin hacer nada productivo, sentado, delante del ordenador que te has tirado y en lo que cansa. Pero te las pagan igual, son relajadas, y con tanto trabajar a destajo se toman con filosofía. ‘Y la mente puede vagar por otros derroteros'. Una cabellera y una sonrisa se te vienen a la cabeza.

–    ‘¿Os falla algo?’ preguntas divertido.
–    ‘¿Funciona algo?, diría yo’ exclama Mario, con su risa torcida, mientras Alba levanta la cabeza con cara de pocas bromas.
–    ‘La verdad que no, toda la mañana parados’ respondes. ‘Pero lo de siempre, como no es problema de nadie, todo el mundo espera que se resuelva por ciencia infusa. Al menos no tenemos incidencias que resolver’.
–    ‘Al menos habéis entregado’ replica Alba, a nadie en particular, mientras coge el móvil y el tabaco y se aleja, rumbo al pasillo.
–    ‘Venga, ¿le echamos un ojo? Seguro que es una gilipollez’... y te quedas con el vallisoletano revisando el fuente de javascript que estaban editando.

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Ocho Horas... 10:04

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…O no. 
 
Hoy es un día especial. Realmente da la impresión de ser uno de los que hacen que sea especial, todo gracias al comercio, a las ventas y al Corte Inglés, aunque este año le haya salido el tiro por la culata… pero no deja de ser especial. 
 
Es San Valentín, dicen, y entre “talantes”, “Constitución No, Constitución Sí”, “inmigrantes” y demás palabras clave habituales en las conversaciones matutinas, hoy se destacaban las de “regalo”, “ramo”, “cena” y cosas así. Te daba la impresión de que la gente estaba de mejor humor que de costumbre. O tú lo estábas de peor –quizás fuera por eso la impresión–. En más de una mesa y taquilla se ven cartas, paquetes,  y en más de una persona anillos,  corbatas… y las inevitables bromas entre compañeros.

–    ‘Pedro, estoy enfadado contigo, esta mañana no me has dado nada.’
–    ‘Tranquilo Juan, que el regalo te lo doy esta noche, tonta.’

Lo normal de este día. Pero, a decir verdad, el resto de la gente te da igual. Llevas mirando el reloj cada hora, esperando que lleguen las 14:30pm para poder salir pitando. Solo una cosa te puede estropear el día…y confías en que los “telefónicos” tengan tantas ganas como tú de largarse y no estén muy finos hoy.

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Ocho Horas... 08:12

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Con el café, azúcar y galletas en  la mano te diriges al pasillo. Hace ya tiempo que el café de aquí no puedes ni verlo, salvo en casos de necesidad ‘…siempre que haya necesidad de ir al baño, claro’, bromeas mientras sales. Fuera te esperan el resto, charlando entre ellos.

–    ‘Buenos días caballeros’ les saludas acercándote.
–    ‘Buenos días, ¿ya estamos todas?.
–    ‘Falta el Señor Floren, pero sabe donde encontrarnos’ dice el Coleta
–    ‘A las buenas tengamos esta noche, no como yo ayer…’ Comienza a andar Jiménez, mientras se queja de algo, hacia la sala de no fumadores... con toda la intención.
–    ‘Ya estamos con el antitabaquismo de los curas’ dice el Coleta, como resignado, mientras te lanza una mirada cómplice.
Jiménez se gira con una sonrisa lobuna, ya en la puerta de la sala de café. ‘Ya ajustarás cuentas, pecador’ ladra, notándose que esperaba la coletilla. Mientras se ríe el chiste os acopláis a una mesa libre.

Poco a poco las salas del edificio se van llenando de murmullos, de trajes, de olor a café, de humo en las de fumadores: de gente. Por la animación que se siente, nadie diría que se trata de un lugar de trabajo. Floren llega en ese momento.
–    ‘¿Que pasa, Floren?.’ Es el apodo que le pusimos por su similitud (vale, por hacer la gracia) con Florentino Pérez, presidente del Real Madrid (N.del A. Entonces y ahora, que curioso...)
–    ‘Buenas, pues na, como siempre, a ver si ganamos unos milloncejos…, por cierto, la semana que viene traigo yo sobaos’ dice de pasada, con su deje extremeño, buscando unas monedas para el café.
–    ‘Y nosotros que los catemos: los millones y los sobaos’ se oye decir a Jiménez, con mirada pensativa.
–    ‘Tranquilo, que como poco para la hipotéca te doy’.

El desayuno prosigue en su tónica habitual, debatiendo y arreglando el mundo por corros. Pero a  partir de las ocho y media de la mañana, más o menos, a la vez que la gente se empieza a retirar a sus puestos, las salas vuelven a tranquilizarse, a quedarse vacías, silenciosas, como si quisieran hacer la digestión y descansar después de tantos desayunos, reflejando así el pensamiento que tiene casi todo el mundo, de pereza y pocas ganas de estar trabajando…

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Ocho Horas... 08:00

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–    ‘Buenos días,  Caballero.
–    ‘Lo mismo digo’, te replica con una sonrisa el gerente de tu planta, ‘el atasco bien, ¿no?’.
–    ‘Sí, como todos los días. Aunque hoy incluso estaba mejor el aparcamiento’.

Los saludos se repiten en términos parecidos con tus compañeros, mientras te quitas y doblas el abrigo. Es tema recurrente el atasco, el aparcamiento… aunque nadie de los que se quejan de ellos lo cambiarían por el metro –Madrid vuela, claro– y transporte público, ¡pero qué rápido se acostumbra uno a lo bueno!
La verdad es que está complicado. Hace poco empezaron las obras para construir un nuevo polideportivo, y el “barrizal” –nombre cariñoso dado al parking, y que no entendías hasta que llegaron las lluvias– ya está tomado por maquinaria de obra, así que te toca buscarte las vueltas y aparcar en las calles cercanas. Generalmente no hay problemas, pero a estas horas ya se complica.
‘Al menos’, piensas, ‘tienes la ventaja de ver el edificio entero, tranquilamente’. Es una tontería, como muchas otras, pero te gusta el estilo que tiene: mucho cristal, metal y mucho morado y lila, tanto fuera como en las oficinas, mesas... y mucho orden.

Mientras abres el portatil, y dejas que vaya arrancando, echando de menos tu Mac. Trabajando de informático esperabas tener una buena máquina. Pero no, te da tiempo de sobra a colocar tu mesa en el tiempo que tarda en arrancar. Tiempo para sacar el café, el azúcar y la documentación para trabajar. Se supone que hoy no tiene que ser un día especialmente pesado, hace poco (ayer, de hecho) se hizo la entrega de una versión, y ahora estás en la fase “a verlas venir” esperando que el cliente se queje de algo, pero de momento todo marcha bien. A pesar de todo, nunca se sabe, y no sería la primera vez que algo con carácter urgente te obliga a ponerte el gorro de bombero.

Tras introducir la clave de Windows, empiezan a arrancar los servicios y sistemas que tienes predefinidos. “Conexión a las ocho y ocho minutos” delata la ventana de administración, a la vez que el disco duro empieza a ronronear al ponerse a devolver datos al procesador. Mientras aceptas el cuadro de diálogo, sacas el móvil, con intención de escribir un SMS...

Una llamada de teléfono –con su timbrazo simple, indicando que es interna– te saca de tus pensamientos. Un compañero, para avisarte del ritual de todas las mañanas: ‘A las buenas tengamos, secuestro a estos y bajamos’. Lo que quiere decir que ya viene de camino la tropa para el desayuno. Y eso te recuerda que ya olvidabas las galletas, que sacas antes de cerrar el armario.

El silencio cuando el disco duro calla, descansando del primer trabajo del día, te devuelve al presente y pasas la hoja del calendario sabiendo de sobra el día que era. 14 de Febrero. Guardas el móvil y te levantas.

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Ocho Horas... 07:35

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All we need it’s just a little patience…” tarareas siguiendo a Axl Rose mientras te estiras en el asiento. No debería haber follón, pero la M-40 no perdona y, accidente mediante, llevas un buen rato en el atasco. Mientras apoyas la cabeza en el backet echas de menos un asiento normal, blandito. Hoy no vas con tu compañero habitual, cada uno marcha para un lado tras el trabajo y le toca  a Guns’N’ Roses hacerte el viaje más llevadero, cosa fácil, la verdad.

Desde fuera era otro día más, nada hacía indicar lo que de especial tenía: el sol ya se hacía notar por el este, mientras que el trazado de la autovía se adivinaba por las hileras de pilotos rojos, con algún salpicón de “amarillo-auto” donde un teléfono, o un roce habían hecho detenerse algún que otro coche. Si acaso la nota peculiar de la mañana la ponía la sombra que se cernía a la derecha. 
Todavía era una incógnita como empezó el incendio que deshizo el rascacielos, pero el esqueleto del edificio Windsor se adivinaba al fondo, retorcido y moribundo. El fuego lo consumió en una noche, afortunadamente sin heridos, y quedaba esa sensación vaga… como de impotencia, en el aire, avisando de lo frágiles que somos. Había sido la comidilla de los últimos días en las charlas de café del trabajo, pues inevitablemente surgían comentarios jocosos, estilo “ya podía haber pasado aquí” –el lunes a primera hora– y otros más serios sobre el impacto económico que podría traer a otras empresas y cosas así. Por goleada eran más comunes los primeros.

Un pitido te devuelve a la realidad y ves los pilotos del coche de adelante alejarse. Le sigues, ojeando las ráfagas del BMW que llevas detrás por el retrovisor interior. ‘Tan solo hace falta un poco de paciencia, como dice la canción, y todo sería más fácil’ meditas mientras frenas. Según el reloj hace poco dieron las 07:45, y ya vislumbras la curva de enlace a la carretera que te lleva al trabajo. Animado, pues en una media hora sabes que estarás tomándote un café con los compañeros, aguardas mientras Axl sigue cantando. “Cause I need you / ohh  I need you, / this time…” la frase te hace torcer rápidamente la cabeza al asiento de al lado, sabiendo de sobra q no hay nadie…, metes segunda y aprovechas el hueco que hay entre tu coche y el siguiente para que el motor se de una alegría, mirando de reojo el impaciente que llevas detrás. ‘Hijo de puta’, piensas. Parece que tras la salida hacia la M-30 el atasco muere, como siempre sin nada que lo justifique y al son de “Welcome to the jungle” aceleras, dejando que aulle el motor, y te encaminas hacia el horizonte.

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Ocho Horas... 06:23

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Camino del baño piensas mecánicamente la ropa de hoy: pantalón, camisa de gemelos y zapatos marrones, cinturón, evidentemente, a juego. 
 
Te miras al espejo. Desterrado el sueño y el cansancio ya te reconoces.

La verdad, no hay mucho que reconocer, nunca te has considerado especialmente atractivo, aunque eres consciente de que los hay mucho peores. Eso sí, la “curva de Mahou” ahí está, pero tampoco molesta, piensas. El aprobado lo tienes fijo, incluso con nota –eso te dicen, ya ves tú– gracias a la barba que ha ido creciendo con la semana. 
 
La nota de color que da la camisa, levemente aberenjenada, sobre el negro del tu vestimenta te gusta y, satisfecho, sales en busca del abrigo mientras repasas mentalmente qué se te olvida: llaves, cartera… iPhone… Lo recoges de la mesa del salón, y con un vistazo rápido compruebas que todo se queda en orden antes de apagar la luz y marcharte.

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Ocho Horas... 06:15

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‘Qué pronto, o tarde, según se mire…’ reflexionas. 
Que coño. Qué pronto. Aunque el sol no había despuntado aun, no falta ya mucho para ello. Mecánicamente has parado la alarma, como todas las mañanas, y poco a poco vas despertando mientras subes la persiana para comprobar el tiempo. Ayer leíste que las nubes y el frío serán los que manden, y no te sorprende por ello ver el parque helado.

‘…Va a ser pronto, es viernes. Anoche llegaste tarde, las cañitas pasan factura y ya estás mayor para tanto trote, ¡menos mal que mañana ya es sábado!’ piensas, con la mirada perdida en el paisaje. ‘Parece que toca abrigarse otra vez, aunque sea de aquí al coche…’ con esta idea te descubres mirando al cielo, a las estrellas –como mecheros en un concierto– que se dejan ver entre las nubes. Algo que notas por el rabillo del ojo te llama la atención. Es el reloj. Acaba de cambiar de minuto.

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Ocho Horas

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Para celebrar ese día tan magnífico que es hoy, voy a hacer una entrega por episodios. 

Realmente es un escrito mío antiguo, contextualizado al presente y mezclando los hechos de hace unos años con otras actuales.

Es una historia que transcurre a lo largo de lo que indica el título: ocho horas ,y que se irá publicando a lo largo del día automáticamente.

Espero que os guste...

La foto tiene su gracia, es esta: 

Me ha sorprendido que en esa fecha salga algo así lo primero en google...


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Tic … tac … tic … tac…

El sonido del reloj se desliza monótonamente por la habitación, cauto, constante, animando su compás al manto de la noche, con su bordado de estrellas, en su lento viaje por el cielo. Esta oscuro, todo se ve tranquilo y callado, como corresponde al sonido de la calma, al silencio del sueño. Recuerdos de caras, de calles, de abrazos, bocetos de parques, de risas, el abismo de túneles, el cielo de besos… afloran en tu mente, mostrándose en una sonrisa.

 Sin avisar, de repente, la alarma empieza a sonar insistentemente, taladrando, haciendo añicos el escudo del descanso y despertándote.
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Luna ausente

| 07 febrero 2010
Es tarde.

La ventana entreabierta deja pasar el olor del puerto. Aunque estuviera cerrada pasaría, piensas, ¡qué olor!...te acostumbras, como a todo, pero cuando te concentras está ahí, dejando claro que no se vende toda la mercancía, y que el sol no da tregua.

Es tarde.
La chimenea deja escapar el calor del fuego, tintando con su lúgubre ocaso las sombras de la habitación donde descansas tus huesos. Tintando lo poco que hay que tintar, todo sea dicho...

...paredes con desconchones, el viejo jergón...

...la bolsa, correosa de sal, en la que van los pocos enseres que has bajado a tierra, a la espera del próximo buque que te lleve a algún puerto remoto...

...y el tablón que hace las veces de mesa, donde seca ya un papiro con unas líneas escritas, mezclando tinta y lágrimas por según que rincones.

Es tarde, lo sabes, mientras miras por la ventana el cielo perfectamente negro con la luna ausente de él. Cuando pasen cuatro cargamentos de arenques otra vez brillará con fuerza en el cielo, pero hoy no.

Hoy solo brillan dos cosas al trasluz del fuego: los versos del papiro, y tus ojos.



Amarrar sentimientos
plegar miradas.
Fondear las ganas,
a pesar del viento.

Pues bajo luna nueva,
Cual marino añejo.
Persigue sirenas,
este viejo velero.


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Pa... Qué?

| 29 enero 2010
EDIT: Corrección formal, es el primer post desde el móvil y no tenía muy claro como quedaría.

Sempiterna pregunta.

No conoce épocas, estados o religiones...siempre habrá un momento en el que esa pregunta se alce, lenta al principio, casi de forma inaudible pero al final, siempre, como una sirena antes de que pase una patrulla.

La patrulla de la Santa Colleja, la que te hace reaccionar. Hay veces que te para, pide los papeles y te llevas la multa, o no.

-Buenas noches, el permiso de la vida?
-Aqui tiene Agente, con el seguro de la razón puesto al día.
-Ya sabe usted que andar pensando en imposibles son 6 puntos.
-Ha sido solo un momento, Agente, ahora mismo estaba ya en el carril del presente...
-... Por esta vez pase, pero que no se vuelva a repetir.

Otras veces la patrulla no te ve, o pasa de largo...y entonces te la pegas. En el fondo están ahí para velar por tu seguridad, aunque sus campañas de divulgación de la realidad no sean lo que quieras ver.

Total, "pa qué?" es costumbre pensar. Y con este epitafio podrían llenarse miles, millones, de tumbas mediocres, grises, sin flores, sin lloros. Sin nada destacable que decir. Sin felicidad.

Mientras seguimos viviendo sin darnos cuenta de que no hay  un "Total", solo un sumatorio de vida, cuyo limite será el total, pero en el que los sumandos son cada momento, cada risa, beso, llanto o abrazo, y cuentan. Cuentan tanto o mas que cada medalla, cuantos ascensos o caídas te de la vida. Como decía el dicho, no cuentan las veces que te caes, si no las que te levantas.

Y cada vez que se pronuncia un "pa qué?" uno de estos momentos se muere (Y un gatito sufre, momento dramático).

Propongo, por tanto, no decir ni sentir ganas nunca de tirar la toalla, de decir un "pa qué?"

Y por ello me despido hoy con un... "pa charán"






- Escrito desde algún sitio cualquiera.
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Globos de hambre y muertos de oro.

| 18 enero 2010
Globos de hambre y muertos de oro.
¿O era al revés?

Básicamente eso pensaba mientras salía de casa. Me acababa de tomar un café, como cada mañana, muy cargado para despejarme de camino al coche y la oficina. 
Como cada mañana también, aproveché las vueltas a la cucharilla para ojear twitter y ver lo que se cocía entre los "following" que sigo: Apple, mundo de motor, actualidad...yo y mis frikadas.


Como cada mañana, de lunes a viernes, era un día más, con su rutina. Con su ruido de fondo en forma de sucesos y pasadas, de gente, de noticias, de vida...


Pero hoy lo que me he encontrado me ha hecho sentir asco de cierta parte de nuestra escala de valores. No voy de culpable moral, duermo cada noche como un angelito, y no me quita el sueño los mil problemas que hay en el mundo, con los míos tengo bastante como aquel que dice... pero reconozco que tener que leer esto intercalado casi me quita las ganas de café, de coche y de trabajar.


 
 A la vez, un teatro lleno de galas y premios, y doscientos mil muertos en potencia compartiendo pantalla.

Aunque no todo es desesperanzador, a la tarde he podido leer esto del mismo @carelpedre:

  1. Haiti Year 0...Day 6. Situation: ???
  2. Need to get inside the airport now! Help!
  3. Khara and her mother are inside. I hope they make the flight!
  4. They made it!

Ojalá sigan leyéndose este tipo de cosas más días (leed a este tío, en serio!), pero lo dicho...

Globos de hambre y muertos de oro.
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2010 a la vista, fire at will

| 09 enero 2010
Roger, Roger Wilco! gritas, mientras tratas de cerrar miras sobre el blanco. Es inmenso, abarca todo tu campo de visión y aun así no tienes claro si acertarás. La presión de tu wingman no ayuda... "2009 a tus 6, rompe, ROMPE!!"

Las alarmas de la cabina indican que el 2009 te tiene ganas y un mortal e invisible haz de láser está marcándote, listo para enviarte al borrón negro que tienes debajo. Mientras maldices, rompes contacto con 2010, medio tonel, flare fuera y metes G's para salir con un virado que acalla las luces y pitidos. 

Parece que has dado esquinazo al 2009, suspiras el tiempo justo para centrarte y reajustar el rango del radar y  cambiar a los AMRAAM, solo tienes que volver hacia el 2010, y acabar lo que has venido a hacer...

...Darle caña al 2010.

Parece que no hay nada más abrumador que la inmensidad de todo un año por delante, cual lienzo en blanco en el que trazar tu obra, maestra o boceto, pero tu obra al fin y al cabo. Se antoja imposible elegir ante tantas oportunidades, caminos y sendas, sobre todo con el bagage del último año, con sus aciertos y errores.

Pero... ¿es necesario elegir? ¿acaso hay meta en la vida como para no dejarse llevar y disfrutar? Puede que no salga un Picasso o un Caravaggio, pero es lo de siempre: hay ganas, hay material, hay ilusión...¿qué puede salir mal? 


Como dice la publicidad de Nike... Just Do it!







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Queridos Reyes Magos

| 02 enero 2010
Este año dudo, jugueteando con el boli, antes de ponerme con estas líneas. Realmente... no se como tengo valor y ánimo para escribiros. Ya somos mayores, y aun así, quiero creer en vosotros. Al menos a partir de este año. No voy a guardaros rencor por los años pasados, que conste.

A pesar de que creo que he hecho cosas buenas, también creo que he hecho cosas mal,  algunas muy mal incluso, durante el año que dejamos atrás hace un día.

El justificar estos actos llega tarde ya, además, ¿qué más da ya, una vez hechos? pero, al igual que ya somos mayores, ya son unos años conociéndonos, y sabéis que no suelo comportarme así.

No soy yo quien debe poner en la balanza si merezco lo que pido, pero soy honesto, no me escondo, y estas diligencias previas es lo que intentan resumir. No esta todo, lo sabe cualquiera...pero como muestra representativa de este año, creo que es suficiente, y es veraz.

He provocado risas y diversión. A veces tonta, a veces inteligente, pero siempre sincera.
He sido imán para otros ojos.
He dejado que la gente se asome a mi. Incluso a veces les ha gustado lo que han visto.
He compartido mi copa con amigos, hablando de todo sin que importe el tiempo. Aburriendo incluso, y sin que eso importe tampoco.
He conseguido que haya personas que vuelvan a creer en si mismas.
He humedecido labios con los míos, perdida la noción del tiempo mientras la Luna recorría el cielo.
He tendido mi mano a otros, sin condiciones ni preguntas.
He amado como no pensé que era posible.
He hecho feliz a gente. Y estoy feliz por ello.

He provocado malestar y desconfianza, situaciones que nunca debieron ocurrir.
He antepuesto mi miedo, mis sentimientos... sin tener en cuenta opiniones ni razones.
He alejado de mi, inconscientemente, a gente muy cercana, sin que lo merezcan.
He hecho daño en el camino, y también a mi mismo.
He desperdiciado ocasiones de disfrutar de una charla agradable.
He hecho caso omiso de manos tendidas.
He querido estar solo aun estando rodeado de gente.
Peor aun,
He podido defraudar y hacer daño al tesoro mas preciado que una persona tiene: sus amigos.
He fallado a gente. Y estoy triste por ello.

Con todo en la mesa, y sin mas parafernalia, os pediría solo una cosa:

Por causa de mis pasos, errores y traspies pende de un hilo lo mas importante que comparto con una persona que significa mucho para mi. Poco a poco, generando un vacío que ha ido creciendo, y que no veo forma de llenar salvo con lo que nunca debió tambalearse. La amistad. Y con ella su trato. 
Su risa. 
Su cercanía. 
Su calor.

Solo os pido q este año pueda volver a llamar a esta persona amiga, como antes. 
Como siempre. 
Sin condiciones.

Un niño ya mayor, que quiere mirar para delante.