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Año Nuevo

| 31 diciembre 2009
365 días, uno a uno han pasado lentos a veces, hasta pararse, rápidos otras, hasta desaparecer.

365 días, si se miran en conjunto, no han durado un suspiro.

365 días, un final en el que despedimos al año como entró: champagne, uvas y doce campanadas (...¿o eran los cuartos? fijo que volvemos a las mismas otra vez).

365 días, causas y motivos para estar contentos, o tristes, o balancear y ver si se queda la cuenta de la alegría fuera de la crisis, o si viste con números rojos y hay que pedir un préstamo para encarar el año que entra.

365 días, ocasiones para ser mejores personas y hacer de este asqueroso mundo un lugar un poco más agradable, para nosotros y para los que tenemos cerca, para ser, ante todo, nosotros mismos.

365 días, tiempo de sobra para reir, llorar, trabajar, descansar, dormir, fiestear...disfrutar de la vida.

365 días, que siendo sinceros, no cambiaría por nada en el mundo.

365 días, que el año que viene espero, como poco, sean igual de buenos que este.

Feliz Año Nuevo





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Tarde lluviosa

| 29 diciembre 2009
La lluvia en la cara
oculta las lágrimas.
Oculta las lágrimas
la lluvia en el alma.



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Ceniza en verso

| 28 diciembre 2009
Originalmente publicada en el Blog de Juancho, el 22 de Diciembre de 2009
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Silencio.
Que nace de la distancia
impuesto,
tan ruidoso.

Distancia.
Que nace del sentimiento
expuesto,
tan hermoso.


Ambos hijos.
Silencio y distancia
de esa vieja rancia,
que se llama olvido.

¿Cómo es posible esto?
¿Cómo el absurdo,
para nadie bueno
de llegar a este punto?

...Y mientras esto divago,
alejarte veo.
En mi bote navego,
de tu puerto, zarpo.
Llegar a extrañar.
Y callar.
Llegar a escribir.
Y borrar.

Añoranza y recuerdos.
Que flaco favor hacen,
alimentando sueños.
Que pudieron cumplirse,
incluso lo hicieron.

Intentar no decir,
aunque sepa mal.
Intentar no sentir,
engaño sin más.

Presencia y sonrisas.
Que flaco favor hacen,
alimentando Vidas.
Que pudieron cruzarse,
incluso lo hicieron.

...Y mientras esto divago,
alejarte veo.
En mi cama sueño,
de tu calor, extraño.





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Calendario

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Originalmente publicada en el blog de Juancho, el 12 de Febrero de 2009

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Es la hora.


El reloj suena, maldita hora. Hace 10 horas pensabas que faltaba una eternidad y de repente estás frente al despertador con la mirada perdida detrás de los números. Las 10:00 AM parpadean a lo que se te antoja el ritmo de los pitidos de la señal horaria de la emisora.


El calendario suena, maldito día. 12 de Febrero de 2009. Un día más a priori, de los que corren a encontrarse con el 15 por no saber si es ya medio mes, o falta solo medio para el próximo.


Un día más, una hora más, si no fuese por los detalles. Una vida muere, unos sueños se van por el retrete, otros ya salieron por la ventana...y otros están callados, no sea que te percates de ellos. Hoy no es día para ellos y lo saben. Detalles en forma de gigas de recuerdos desperdigados por el disco duro, el del Mac y el de tu cabeza. Detalles en forma de ciento veinte metros cuadrados de futuro, que quedan atrás. Lo que nadie cree que pueda pasarle ocurrió. Lo que nadie quiere afrontar se plantó en la puerta, y solo la forma de llamar a ella anunciaba que no traían regalos.


Y Aun así abres. Y entre la vorágine del momento ya no sabes que entra y que sale. Sentimientos, palabras, dardos, dolor, lágrimas. Hasta sonrisas. Tras las formalidades se cierra de nuevo, ahora sabes que todo salió y nada entro, porque lo que queda...es vacío. Grande y frío. Y oscuro. Y terrible. Pero en las sombras se atisba una sonrisa triste. Estás solo. Y de golpe la consciencia del pensamiento te saca del enturbiamiento del mal sueño. Del mal sueño que resultó ser tan real como un buen puñetazo. O como un mal navajazo, por la fea herida que te asoma en el pecho.


'No. Hoy no vas a poder conmigo', te dices.
'Ni mañana, ni pasado', -coges el abrigo-.
'Me tirarás, y me levantaré', -coges las llaves del coche, las gafas de sol-.
'Tropezaré y volveré a levantarme'.
'Aun sin rumbo'. -Abres la puerta-. 'Aun sin luz navegaré y capearé tempestad tras tempestad, solo por darme el gustazo de hacerlo'


Abres con miedo de qué pueda haber quedado fuera. Ya no llueve, pero está todo gris. Parece que el día está del mismo color que tú. Valiente tontería aciertas a pensar camino del coche. Te sientas y arrancas, pulsando el botón rojo mientras vuelves a decirte que de hoy no pasa sin lavar el coche. El leve bramido del motor te reconforta. Su sonido ayuda a tapar el silencio de tu corazón.


Al salir a la calle ves el cielo escampando, las nubes dejan ver el cielo azul al fondo. Y, en este momento, caes en la cuenta de que ya no tienes nada. Lo ves claro, como si hubiese salido un mensaje en el ordenador de a bordo.


La ciudad se desvanece detrás de ti mientras divagas, y hundiendo el pie en el acelerador en busca del futuro piensas en voz alta...


'No tienes nada. Ni siquiera nada que perder. Y eso significa una cosa: Solo puedes ganar.'






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Despegue

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Tras tiempo de darle vueltas, y con la inestimable ayuda-presión de Juancho al final me he decidido a dar salida a historias propias.

No creo que este espacio-blog sea especialmente activo, o igual sí, quien sabe. Al menos intentaré que sea regular.

Otra cosa que no tengo cerrada es la temática. De momento, las tres publicaciones existentes, dos históricas y una nueva son literarias. Profundas, triviales, tristes, alegres...supongo que lo que aquí vierta irá en esa línea, pero sin una temática fija. Imagino que fotos caerán también.

Y poco más, para ser la primera entrada, no creo que nadie espere nada. No lo espero ni yo.

A ver lo que aguanta el pájaro en el aire.