Ocho Horas

| 14 febrero 2010
Para celebrar ese día tan magnífico que es hoy, voy a hacer una entrega por episodios. 

Realmente es un escrito mío antiguo, contextualizado al presente y mezclando los hechos de hace unos años con otras actuales.

Es una historia que transcurre a lo largo de lo que indica el título: ocho horas ,y que se irá publicando a lo largo del día automáticamente.

Espero que os guste...

La foto tiene su gracia, es esta: 

Me ha sorprendido que en esa fecha salga algo así lo primero en google...


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Tic … tac … tic … tac…

El sonido del reloj se desliza monótonamente por la habitación, cauto, constante, animando su compás al manto de la noche, con su bordado de estrellas, en su lento viaje por el cielo. Esta oscuro, todo se ve tranquilo y callado, como corresponde al sonido de la calma, al silencio del sueño. Recuerdos de caras, de calles, de abrazos, bocetos de parques, de risas, el abismo de túneles, el cielo de besos… afloran en tu mente, mostrándose en una sonrisa.

 Sin avisar, de repente, la alarma empieza a sonar insistentemente, taladrando, haciendo añicos el escudo del descanso y despertándote.

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