Ocho Horas... 12:45

| 14 febrero 2010
El día se despertó frío. Y el día se había quedado frío. No se habían equivocado los hombres del tiempo: ni el Sol, asomando con fuerza cuando las nubes se despejaron poco antes de las diez de la mañana, ha podido hacer nada contra las bajas temperaturas. 
Los témpanos en las cornisas, el hielo de las fuentes, hijos de la helada de la noche anterior le desafíaban, orgullosos de su aguante. No ocurría así con la gente que había por la calle: todos bien abrigados y sin pararse más que lo necesario, soltando pequeñas vaharadas al respirar. 
De no ser por el movimiento que se apreciaba dentro de los edificios y el burbujear de los coches que cruzaban de vez en cuando por la zona se diría que era una calle fantasma. ‘Aquí dentro se está bastante más a gusto’ piensas.

–    ‘Ya te digo. Dime, ya me puedes preguntar eso’.
La voz te ha sorprendido. Has debido pensar en voz alta. Te das la vuelta y dejas de mirar por la ventana.
–    ‘Si posiblemente no sea nada, Varona, pero por si acaso, ¿puedes revisar el PL que devuelve los datos de las condiciones para que un perfil tenga o no un gráfico asociado, y asegurarme que devuelves 0 si no hay datos?’
–    ‘Si tranquilo, en breve te lo mando’.
–    ‘Gracias tío, eres mi Oráculo.


Mientras se aleja hacia su sitio le oyes replicar sonriente: ‘menos coñas, Druidaman…’. Buena gente. Se encarga de llevar la Base de Datos de la aplicación y es el amo de las tablas. Generalmente no te gusta ser muy plasta con los fallos en lo  que no está muy claro de quien es la culpa, pero como llevas media hora buscando uno y no lo encuentras, has supuesto que puede estar involucrada en el ajo la base de datos.

Marcas en el cuaderno ese fallo para repasarlo cuando Varona te avise y miras el reloj. Para la una lo tendrá hecho más o menos. Te quedan dos puntos por verificar y acabas la jornada. ‘Enga, que esto está hecho’.

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