Ocho Horas... 10:23

| 14 febrero 2010
‘¡Esto es una puta mierda!’. 
 
El brusco comentario te hace volver al trabajo. En tu pantalla todo está en orden –ni correos ni alertas nuevos–, salvo el girar constante del puntero del ratón –aun no has podido conectarte al servidor– y levantas la cabeza de tu puesto. Ante la imagen no puedes hacer más que sonreir. 
Alba y Mario, dos compañeros, están encenagados mirando su monitor. Mario, de hecho, está con el brazo estirado, señalándolo,  y no se han dado cuenta de que les observas. Te levantas y te acercas, a ver que pasa, aunque lo sabes de sobra. Hoy ha sido “otro de esos días” en los que no se puede hacer prácticamente nada…cosas del CAR3, la máquina en la que trabajas. Que bien podía llamarse GUADIANA, ahora funciona, ahora no. Piensas en las horas y horas sin hacer nada productivo, sentado, delante del ordenador que te has tirado y en lo que cansa. Pero te las pagan igual, son relajadas, y con tanto trabajar a destajo se toman con filosofía. ‘Y la mente puede vagar por otros derroteros'. Una cabellera y una sonrisa se te vienen a la cabeza.

–    ‘¿Os falla algo?’ preguntas divertido.
–    ‘¿Funciona algo?, diría yo’ exclama Mario, con su risa torcida, mientras Alba levanta la cabeza con cara de pocas bromas.
–    ‘La verdad que no, toda la mañana parados’ respondes. ‘Pero lo de siempre, como no es problema de nadie, todo el mundo espera que se resuelva por ciencia infusa. Al menos no tenemos incidencias que resolver’.
–    ‘Al menos habéis entregado’ replica Alba, a nadie en particular, mientras coge el móvil y el tabaco y se aleja, rumbo al pasillo.
–    ‘Venga, ¿le echamos un ojo? Seguro que es una gilipollez’... y te quedas con el vallisoletano revisando el fuente de javascript que estaban editando.

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