Ocho Horas... 07:35

| 14 febrero 2010
All we need it’s just a little patience…” tarareas siguiendo a Axl Rose mientras te estiras en el asiento. No debería haber follón, pero la M-40 no perdona y, accidente mediante, llevas un buen rato en el atasco. Mientras apoyas la cabeza en el backet echas de menos un asiento normal, blandito. Hoy no vas con tu compañero habitual, cada uno marcha para un lado tras el trabajo y le toca  a Guns’N’ Roses hacerte el viaje más llevadero, cosa fácil, la verdad.

Desde fuera era otro día más, nada hacía indicar lo que de especial tenía: el sol ya se hacía notar por el este, mientras que el trazado de la autovía se adivinaba por las hileras de pilotos rojos, con algún salpicón de “amarillo-auto” donde un teléfono, o un roce habían hecho detenerse algún que otro coche. Si acaso la nota peculiar de la mañana la ponía la sombra que se cernía a la derecha. 
Todavía era una incógnita como empezó el incendio que deshizo el rascacielos, pero el esqueleto del edificio Windsor se adivinaba al fondo, retorcido y moribundo. El fuego lo consumió en una noche, afortunadamente sin heridos, y quedaba esa sensación vaga… como de impotencia, en el aire, avisando de lo frágiles que somos. Había sido la comidilla de los últimos días en las charlas de café del trabajo, pues inevitablemente surgían comentarios jocosos, estilo “ya podía haber pasado aquí” –el lunes a primera hora– y otros más serios sobre el impacto económico que podría traer a otras empresas y cosas así. Por goleada eran más comunes los primeros.

Un pitido te devuelve a la realidad y ves los pilotos del coche de adelante alejarse. Le sigues, ojeando las ráfagas del BMW que llevas detrás por el retrovisor interior. ‘Tan solo hace falta un poco de paciencia, como dice la canción, y todo sería más fácil’ meditas mientras frenas. Según el reloj hace poco dieron las 07:45, y ya vislumbras la curva de enlace a la carretera que te lleva al trabajo. Animado, pues en una media hora sabes que estarás tomándote un café con los compañeros, aguardas mientras Axl sigue cantando. “Cause I need you / ohh  I need you, / this time…” la frase te hace torcer rápidamente la cabeza al asiento de al lado, sabiendo de sobra q no hay nadie…, metes segunda y aprovechas el hueco que hay entre tu coche y el siguiente para que el motor se de una alegría, mirando de reojo el impaciente que llevas detrás. ‘Hijo de puta’, piensas. Parece que tras la salida hacia la M-30 el atasco muere, como siempre sin nada que lo justifique y al son de “Welcome to the jungle” aceleras, dejando que aulle el motor, y te encaminas hacia el horizonte.

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