Calendario

| 28 diciembre 2009

Originalmente publicada en el blog de Juancho, el 12 de Febrero de 2009

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Es la hora.


El reloj suena, maldita hora. Hace 10 horas pensabas que faltaba una eternidad y de repente estás frente al despertador con la mirada perdida detrás de los números. Las 10:00 AM parpadean a lo que se te antoja el ritmo de los pitidos de la señal horaria de la emisora.


El calendario suena, maldito día. 12 de Febrero de 2009. Un día más a priori, de los que corren a encontrarse con el 15 por no saber si es ya medio mes, o falta solo medio para el próximo.


Un día más, una hora más, si no fuese por los detalles. Una vida muere, unos sueños se van por el retrete, otros ya salieron por la ventana...y otros están callados, no sea que te percates de ellos. Hoy no es día para ellos y lo saben. Detalles en forma de gigas de recuerdos desperdigados por el disco duro, el del Mac y el de tu cabeza. Detalles en forma de ciento veinte metros cuadrados de futuro, que quedan atrás. Lo que nadie cree que pueda pasarle ocurrió. Lo que nadie quiere afrontar se plantó en la puerta, y solo la forma de llamar a ella anunciaba que no traían regalos.


Y Aun así abres. Y entre la vorágine del momento ya no sabes que entra y que sale. Sentimientos, palabras, dardos, dolor, lágrimas. Hasta sonrisas. Tras las formalidades se cierra de nuevo, ahora sabes que todo salió y nada entro, porque lo que queda...es vacío. Grande y frío. Y oscuro. Y terrible. Pero en las sombras se atisba una sonrisa triste. Estás solo. Y de golpe la consciencia del pensamiento te saca del enturbiamiento del mal sueño. Del mal sueño que resultó ser tan real como un buen puñetazo. O como un mal navajazo, por la fea herida que te asoma en el pecho.


'No. Hoy no vas a poder conmigo', te dices.
'Ni mañana, ni pasado', -coges el abrigo-.
'Me tirarás, y me levantaré', -coges las llaves del coche, las gafas de sol-.
'Tropezaré y volveré a levantarme'.
'Aun sin rumbo'. -Abres la puerta-. 'Aun sin luz navegaré y capearé tempestad tras tempestad, solo por darme el gustazo de hacerlo'


Abres con miedo de qué pueda haber quedado fuera. Ya no llueve, pero está todo gris. Parece que el día está del mismo color que tú. Valiente tontería aciertas a pensar camino del coche. Te sientas y arrancas, pulsando el botón rojo mientras vuelves a decirte que de hoy no pasa sin lavar el coche. El leve bramido del motor te reconforta. Su sonido ayuda a tapar el silencio de tu corazón.


Al salir a la calle ves el cielo escampando, las nubes dejan ver el cielo azul al fondo. Y, en este momento, caes en la cuenta de que ya no tienes nada. Lo ves claro, como si hubiese salido un mensaje en el ordenador de a bordo.


La ciudad se desvanece detrás de ti mientras divagas, y hundiendo el pie en el acelerador en busca del futuro piensas en voz alta...


'No tienes nada. Ni siquiera nada que perder. Y eso significa una cosa: Solo puedes ganar.'






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