Año Nuevo

| 31 diciembre 2009
365 días, uno a uno han pasado lentos a veces, hasta pararse, rápidos otras, hasta desaparecer.

365 días, si se miran en conjunto, no han durado un suspiro.

365 días, un final en el que despedimos al año como entró: champagne, uvas y doce campanadas (...¿o eran los cuartos? fijo que volvemos a las mismas otra vez).

365 días, causas y motivos para estar contentos, o tristes, o balancear y ver si se queda la cuenta de la alegría fuera de la crisis, o si viste con números rojos y hay que pedir un préstamo para encarar el año que entra.

365 días, ocasiones para ser mejores personas y hacer de este asqueroso mundo un lugar un poco más agradable, para nosotros y para los que tenemos cerca, para ser, ante todo, nosotros mismos.

365 días, tiempo de sobra para reir, llorar, trabajar, descansar, dormir, fiestear...disfrutar de la vida.

365 días, que siendo sinceros, no cambiaría por nada en el mundo.

365 días, que el año que viene espero, como poco, sean igual de buenos que este.

Feliz Año Nuevo





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